
Es una comunicación anormal entre el conducto anal y la piel perianal, es un proceso infeccioso crónico que en su etapa aguda fue un absceso anal.
Las fistulas anales las podemos clasificar en simples y complejas. En las simples se identifican el orificio de entrada y de salida de la fistula anal. En las fistulas complejas son las que presenta una mayor dificultad terapéutica debido a que implican riesgos de recurrencia o desarrollo de incontinencia.

El proceso inicial anterior al desarrollo de una fistula anal es un absceso anal, que se forma por la obstrucción de una glándula anal. El drenaje espontaneo o quirúrgico del absceso anal permite la mejoria de las molestias pero no necesariamente la curación del proceso infecciosos en la glándula anal.
Al persistir en forma crónica infectada la glándula anal forma el trayecto fibroso hacia la piel que es finalmente la fistula anal.
Realmente cualquier persona puede ser afectada por una fistula anal, sin embargo es más frecuente en varones entre los 30 y 40 años de edad, con una incidencia de 12.3 por 100000 habitantes.